Para aprender algo nuevo se necesita de atención plena. Y para mantener la atención existe la técnica Pomodoro que funciona con un poco de disciplina y algunos trucos.
El celular es maravilloso como fuente de entretenimiento, chats, música, etc. Acceso rápido a cualquier contenido en casi todo lugar.
Pero el precio por tal prodigioso regalo tecnológico es caer en la adicción digital, vital para el mercado web.
Es honesto reconocer que he pasado y pasaré mucho tiempo frente a la pantalla del teléfono.
Una vez que reconocí el problema del uso excesivo del celular pensé en formas de darle un mejor empleo. De usarlo “inteligentemente”, por decirlo más claro.
El mejor sistema que encontré, esto ya hace más de cinco años, es la técnica Pomodoro. Veinticinco minutos de trabajo enfocado y cinco de descanso. Sencillo, práctico y eficiente.
Luego de emplear esta técnica durante todo este tiempo, noté la sutil diferencia que tiene el uso de los cinco minutos de descanso. Lo supe por las dos versiones del contador Pomodoro.
Mi primera versión de la app de Pomodoro fue en un celular Nokia con SO Symbian (Doing!). Ahí, no podía salir de ciclo de veinticinco minutos para ir a ver cualquier notificación de email o sms en el celular.
Años después, con el uso de Android y un Galaxy, podía entrar a navegar por la web o twitter en los descansos de cinco minutos. Y se me hacía penosamente difícil volver al ciclo de enfoque.
Ciertos días cuando salía al baño durante los cinco minutos, noté que si dejaba divagar mi mente, llegaban claras interpretaciones del tema que estudiaba.
Era el mismo efecto que sentía en los descansos cuando usaba la app en el Nokia.
En conclusión: usar los cinco minutos de descanso en dejar divagar la mente ayuda, y mucho, a consolidar la información que se está estudiando.


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