Los vídeos tutoriales

La primera vez que toqué un computador fue en 1995. Puse apenas las yemas de mis dedos sobre la caja fría de metal que contenía el CPU. El experto tutor introducía comandos desde el teclado mientras unos textos monocromáticos corrían por la pantalla del ortoédrico monitor. En una parte de la demostración hizo aparecer en pantalla la figura de una cara femenina compuesta por puntos naranja. Parecía una fotografía de un cielo estrellado. Un par de clics en un dispositivo curiosamente llamado ratón provocó un agudo y sonoro beep beep por el parlante. No menos asombroso fue ver expulsar desde dentro del CPU un rectángulo con un espacio interno circular donde el instructor introdujo un plateado CD. Unas instrucciones adicionales y el contenido del disco de memoria externo mostraba su codificada información. Ese computador parecía haber salido de una película de ciencia ficción.

En esos años de mediados de la década de los noventa casi nadie tenía un PC disponible. Los pocos que existían estaban en las universidades o en empresas grandes porque eran astronómicamente costosos. Pero la ley de Moore entró en acción. Paulatinamente fueron bajando de precio y llegaron a ser asequibles a casi todo el mundo. Antes del acceso masivo al Internet, cada computador estaba limitado al software que traía instalado. Música, fotos, vídeos y actualizaciones solo podían llegar a partir de disquetes, CDs o DVDs (varia veces con uno que otro inquieto virus). Ahora casi toda la información viene desde “la nube”, el nuevo nombre que ha tomado la World Wide Web. Y junto con esta veloz conexión, inició una vorágine de información y servicios disponibles a pocos clics de distancia.

Los servicios de las páginas web llegaron a ser populares y sencillos de manejar. Son cada día usados para subir o bajar cualquier información. Pero no todos corrieron con la misma suerte. Unas webs sucumbieron con el tiempo y otras se volvieron parte indispensable de lo cotidiano. YouTube es una de esas herramientas imprescindibles. Es la plataforma más grande de vídeo y también la más visitada. Desde documentales, pasando por música de todas las épocas y otros vídeos, este servicio brinda la posibilidad de ver y subir tantos vídeos como se quiera. Fue en esta plataforma cuando un día del año 2006 colgué en la nube por primera vez un vídeo editado en mi computador casero. Lo subí desde un cyber café, un local donde pagas por usar temporalmente un PC con enlace a Internet. A partir de ese día, creé muchos más vídeos con la intención de facilitarle la vida a otro estudiante.

Durante los primeros meses revisaba con inquietante curiosidad el número de visitas de cada vídeo. Contaba también el número de suscriptores al canal. Hacía estimaciones del número de reproducciones diarias. Respondía con detalles y de inmediato cada pregunta que algún anónimo usuario dejaba debajo de cada vídeo. Hasta que un día se me fueron acabando las ideas y llegaron nuevas y urgentes ocupaciones. El canal se fue quedando sin material nuevo y el ritmo de visitas fue cayendo. El canal quedó huérfano de padre. Pocas veces he regresado a dar una mirada en las estadísticas de visitantes y comentarios. Y cuando veo uno de mis vídeos, apago el audio para no ruborizarme al escuchar mi extraña voz. El interés por crear los tutoriales cayó exponencialmente.

Sin embargo, dos cosas buenas han quedado de aquel frenesí de vídeos. El primero es encontrar gente que me ha reconocido por ese trabajo multimedia. Me dura más el asombro que la satisfacción cuando los escucho comentar positivamente mi artesanal trabajo. He seguido recibiendo cada semana correos electrónicos desde muchos lugares del mundo haciendo comentarios y consultando por dudas. La segunda cosa simpática son las ganancias por publicidad. No es mucho, pero me ha servido para comprarme unos buenos libros o una colorida camisa en fin de año. Son pocos centavos los que gano con AdSense, pero cada uno es un pequeño aliento para, quizá, algún día continuar con aquella olvidada tarea de crear un vídeo tutorial.

Desde aquel día de 1995 en el que vi por primera vez un computador han pasado varios PCs por mis manos. En el que escribo ahora llegó como hace apenas dos años. La parte baja del teclado es casi tan fría como el chasis de aquel primer CPU que toqué en un instante de distracción del instructor. Ya no tiene unidad de CD ROM, pero sí una pantalla de fabulosa resolución. Tal vez sea aquí, en este mismo teclado que presiono con nueve dedos, que pronto edite un nuevo vídeo y ya no olvide contar el número de visitas. Quizá esa información que creo sencilla y banal le sea de ayuda a un extraño.

2 comentarios:

  1. Son muy buenos sus tutoriales Ing.
    Su blog es muy bueno tambien :D

    ResponderEliminar
  2. No soy de su generacion, pero esto me puso melancolico.

    ResponderEliminar