Las noticias y el medio.

De pronto me despiertan una mañana de lunes. Es temprano, siento inmensas ganas de volver a la cama. Me visten con una camisa naranja manga larga. Respiro un agradable aroma a desayuno que viene de la cocina. Frente al espejo van a peinarme y me veo por primera vez con uniforme. Llevaría uno durante doce años. Me toman de la mano. Salimos con prisa. Veo que otros niños están igual que yo yendo rumbo a su escuela. En el bus van todos sentados y el tráfico es inexistente, liviano. El camino al jardín de infantes demora solo 15 minutos. La mañana está más radiante que otros días. Ese fue mi primer día de clase.

El resto de los días serían iguales. El sonido de la radio hacía las veces de despertador. Lo que sonaba en ella no era música, sino noticias. Durante todos los años de escuela y colegio apenas escuché lo que decía el locutor. Salvo aquellos días cuando había el rumor de un nuevo paro de docentes. La noticia más dulce que recuerdo fue la vez que, justo antes de salir de la cama, anunciaron la paralización de actividades académicas. El gobierno no pagó los sueldos en la fecha prometida. Regresé con total placer a enredarme en las tibias sábanas.

Me acostumbré a ver noticias en la universidad. Llegaba a casa cerca de las nueve treinta de la noche. Encendía el televisor apenas entrar. Mientras cenaba, miraba el noticiero. Tenía la impresión que ver la TV mejoraba el sabor de la merienda. Durante los cinco años de universidad fue mi rutina informativa. Para ese tiempo muy poco escuchaba la radio. Dejé de ver las noticias en TV cuando Internet se volvió de uso común. En la web las noticias se publicaban de inmediato. Cuando a veces llegaba un periódico impreso a mis manos sentía que ya lo sabía todo. Era igual con las noticias en la TV. La Internet cambió el formato de comunicación.

Con la llegada de Correa al poder el estilo y la tendencia de los medios de comunicación cambió. La prensa se dividió en dos sectores antagónicos: los medios del Estado y los que estaban en contra el gobierno.  Como consecuencia, los acólitos del gobierno solo leían, veían o escuchaban los medios oficiales. Los de oposición, en cambio, atendían con entusiasmo mórbido los medios contrarios a los primeros. Fácil era notar que la misma noticia se matizada por la tendencia política. Me llegué a aburrir de aquella pelea por magnificar o empequeñecer los acontecimientos a conveniencia. Confiar en la prensa dejó de ser una opción razonable. Los medios independientes pasaron a la historia.

Percibir el sesgo informativo me hizo pensar en la forma de cómo y cuándo consumía noticias. Igual que muchas personas, iba directo a las páginas de prensa escrita al iniciar la mañana. Pasaba de un diario a otro y me quedaba atrapado por el contenido. Nunca faltaban las noticias de farándula boba, de bodas príncipes españoles y futbolistas del momento. Yendo de web en web de noticias, comprendí que el diseño tiene mucho que ver con la forma de leer un artículo. La plantilla web le daba forma a la noticia. Atrapaba mejor al usuario. Me cansé el día que empecé a  actualizar la web de noticias más veces de lo normal. Desesperé cuando el contenido nuevo era inexistente. Estaba ávido de estar al tanto de todo, sin importar que fuera ese todo.

Tal cual sucede cuando pruebas un postre muy a menudo, me harté del contenido noticioso. Poco a poco bajé el número de veces que leía noticias online. Pasaron los años y abandoné la asistencia de noticieros en TV, la escucha de noticias en la radio y el acceso a una web de noticias era apenas en la noche. En horario restringido. Luego me convertí en fan de la BBC, con el beneficio de consumir contenido más o menos imparcial, pero internacional en su mayoría. La respuesta a la pregunta de cuál sería el resultado de este hábito informativo fue curiosa. Me entero de noticias locales por conversaciones con amigos o familiares. Y cuando pasa eso, siento asombro. Es como ver la luz llegar directo a los ojos cuando alguien abre la cortina del cuarto. Pena que ya no habrá anuncios felices sobre asistir o no a clase. 

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