Los libros que quisiera que leyeras.

Fernando Vallejo dijo que la literatura es poca cosa comparada con la música. Tiene mucha razón. Es obvio que sí. Haciendo un corolario, diría que en puntuales casos también lo es con el cine. Más ahora que existe el streaming. Desde el 2011, gracias a Netflix, Ecuador tiene un vasto acceso a películas de varios tipos donde muchas veces lo difícil es decidir cuál de todas ver. Sin embargo, una vez que eliges una y está aburrida, es sencillo cambiar a otra. No hay remordimiento por buscar una mejor. Con la literatura es igual. Si no te agrada el libro puedes dejarlo y cambiar por otro. Aunque a veces hay algo que hace que lo termines a cuenta gotas. Es parecido al comer una sopa de espinaca. Sabes que te hará bien a pesar de su incómodo sabor.

También hay los libros que lees una y otra vez. Podría nombrar varios, pero me limitaré a unos pocos. Cada uno tiene su historia de fondo. Son de esos libros que quisieras que todo el mundo los leyera. Es como cuando alguien te cuenta que está enfermo y le recomiendas una medicina que te hizo bien. Quieres que se cure, que se ponga mejor. Tal cual es con la literatura que te ayudó a ser distinto en algo. Ese libro, o esos libros que te han dado respuestas clave, los quieres en las manos de muchos otros. En especial, de los que aprecias de verdad. Corres el riesgo de que no les guste nada, de que te digan que está aburrido. No obstante, vale la pena compartir lo que a uno le ha cautivado. Y ver que pasa. 

¿Cuáles serían los libros que recomendaría? He pensado en cuatro. El primero es Cómo ganar amigos, de Dale Carnegie. Tengo dos copias de ese libro. Compré dos porque sentí que valía la pena tener por duplicado tremenda joya, en caso de que se perdiera el ejemplar que estaba leyendo. Fue el 2001 cuando di con este libro. En él están contenidos los mejores consejos sobre relaciones humanas. Probé todos, y todos funcionan. De los que más me sirvieron están el cómo evitar una discusión, sonreír al saludar y llamar a las personas por el nombre. Con el tiempo las usé con determinadas personas. No pretendo ser amigo de cualquiera.

El segundo libro es Superficiales, de Nicholas Carr. Tras este texto hay una historia que vale la pena contar. Cuando retomé los estudios en la maestría sentí que no era el mismo cuando quería aprender. Algo no estaba bien, asimilar un concepto nuevo resultaba difícil. ¿Qué había pasado conmigo? Fue una casualidad dar con la respuesta. Estaba en el libro de Carr. El uso continuo de Internet me convirtió en un lector menos capaz. Me acostumbré a las distracciones y así perdí mi capacidad de abstracción. Esta habilidad es indispensable cuando se estudia ingeniería. En este libro entendí que el uso de un instrumento (la web) te llega a cambiar. No eres el mismo luego de acostumbrarse a usar algo, por el beneficio que da esa herramienta terminas dando algo a cambio. Y en el caso del uso del navegador web, dejas de ser un lector atento. 

El tercer libro es de aquellos que sientes que fue una pena no haberlo conocido antes. Se trata de Aprendiendo Inteligencia, de Pierluigi Piazzi. Di con este libro luego de ver una charla de este genio en YouTube. Tiene un carisma envidiable para transmitir sus ideas. En este texto están las más prácticas estrategias para aprender. Explica con talentoso detalle el proceso de consolidación de memoria a través del sueño, la ventaja para asimilar conceptos por medio de estudiar escribiendo a mano... E igual de importante, la trascendencia de la lectura de ciencia ficción. Este libro debería ser traducido al español, difundido en cada escuela, colegio y universidad. Lectura obligatoria.

El último texto es uno de los más populares en Amazon. El mooc de Coursera sobre este libro es el más visitado de esa plataforma. Sin duda, la Dra. Barbara Oakley hizo un gran trabajo escribiendo el libro Aprendiendo a aprender. El uso preciso de metáforas para explicar conceptos complejos del aprendizaje es el gran mérito de este libro. Adicional a lo que recomienda Pierluigi, aquí habla de la importancia del ejercicio físico para mejorar el aprendizaje. También, el beneficio de la meditación y comenta formas de potenciar la memoria. Todo basado en investigaciones científicas, nada de cuentos sin fundamento. 

Podría seguir y seguir con más recomendaciones, pero estos cuatro bastan para empezar. Gracias a Amazon se los puede conseguir con un par de clics y llevarlos en todo dispositivo. O si se prefiere, hacer un poco de inversión y comprar el libro de papel. Dos de los libros comentados los he compartido con los que tienen la suertecita de ser mis estudiantes y alumnos. Me alegra mucho cuando algunos de ellos se enganchan a la lectura y ponen en práctica los consejos. Y tal como en Netflix, si no te gustan o aburren, cambia de texto. Pero no dejes de ver. Menos de leer.

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