Escribir a mano: o de cuando tu memoria le da las gracias a un lápiz y una hoja de papel.

“Asumimos que cualquiera que rechaza una nueva herramienta en favor de una más antigua es culpable de nostalgia o de tomar decisiones sentimentalmente en lugar de con la razón. Pero la auténtica falacia sentimental es suponer que lo nuevo siempre está mejor adaptado a nuestros propósitos e intenciones que lo viejo. Esa es la visión de un niño, ingenua y dócil. Lo que hace a una herramienta superior a otra no tiene nada que ver con su novedad. Lo que importa es cómo nos agranda o empequeñece, cómo moldea nuestra experiencia de la naturaleza, de la cultura y de los unos con los otros.”

  Nicholas Carr, Atrapados: Cómo las máquinas se apoderan de nuestras vidas.


El señor del vídeo decía: estudiar no es leer, estudiar es escribir. Suena bien extraño la primera vez. Sonó nuevo para mí. Pero poco a poco ese señor de cabellos blancos y voz clara fue dilucidando el motivo de su afirmación. Hablada de algo que era también nuevo para mí: neuropedagogía. Este término es una amalgama de dos palabras que relaciona la pedagogía con la neurociencia. Más que una mezcla de términos, a mí me parecen palabras sinónimos. El señor de cabellos blancos puso a continuación una serie de diapositivas con imágenes de tomografías donde imágenes de cerebros mostraban cómo se activaban más regiones cuando se escribía a mano en lugar de escribir en un teclado. Y entre más zonas de esas imágenes resaltadas, mejor para la memoria.

Como todo aquello que algo promete solo puede decirse que cumple si lo que dice se lo pone a rigurosa prueba. En lugar de hacer la presentación de la clase en un bello programa llamado powerpoint, decidí sacar una hoja de papel, lápiz en mano y libro a un lado empecé a crear mis notas de aula. Lo primero que noté fue como el tiempo empezó a volar y las notas iban a paso de tortuga luego de taxidermia. La tentación a volver al maravilloso computador y hacer la presentación acompañado de una rockera melodía de YouTube era más que atractiva. Hasta levanté la pantalla del PC. Pero con ciega fe seguí la recomendación del profesor del vídeo. Persistí.

No fue sino hasta luego de pocos días que notaba cómo era más fácil recordar. El consejo estaba funcionando, pero aún tenía que ser cauto en sacar conclusiones. La prueba de fuego sería la clase. Aún así me era más fácil anotar cada ecuación como quien anota su nombre o hace su firma. Fue ahí que volví de nuevo al vídeo y la explicación era algo así: mientras escribes, tu cerebro activa la parte del cortex motor de forma que aquello que se escribe activa más partes de tu cerebro y por ende forma un recuerdo más sólido. No es complicado encontrar una explicación más detallada en la web. Pero ante todo, vale la pena experimentar notar que al anotar a mano se recuerda mejor. No te dejes engañar porque lleva más tiempo hacerlo así. Recuerda que lo bueno cuesta y demora en llegar.

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